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 CONDUCCIÓN POR CARRETERAS DESCONOCIDAS

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MensajeTema: CONDUCCIÓN POR CARRETERAS DESCONOCIDAS   Sáb Abr 11, 2009 4:07 am


Técnicas de Conducción

Siempre que nos internamos en una carretera secundaria o terciaria, completamente desconocida, nos sumergimos en un pequeño mundo inexplorado y cuajado de eventualidades; un itinerario envuelto de cierto misterio que a buen seguro nos guarda un puñado de peligros emboscados. Este artículo está referido a las rutas de orden comarcal y local e incluso a pistas forestales asfaltadas, excluyendo autopistas, autovías y carreteras nacionales. Trataré de mostraros a continuación algunas señas, hitos, pistas y referencias que nos puedan guiar o siquiera hacernos intuir lo que se avecina en el próximo centenar de metros.


La señalización:

La señalización de una carretera guarda siempre una tónica, una armonía lógica, que trataremos de captar en los primeros kilómetros. Hay carreteras con una señalización extremadamente prudente y conservadora y otras con una menos marcada y celosa, dependiendo del criterio que aplicó el ingeniero que la dispuso. Encontraremos carreteras reviradas en las que una señal de curva peligrosa con límite de 40 puede resultar un viraje sencillo y abierto, y por el contrario, podemos toparnos con curvas verdaderamente pronunciadas que carezcan de cualquier advertencia. Durante los dos primeros kilómetros, además de a la tónica -muy conservadora o poco marcada- que guarda la señalización, estaremos también muy atentos al tipo, calidad y estado del asfalto (estado de conservación y de limpieza), a la inclinación de los peraltes y a la existencia masiva o escasa de guarda-raíles. Todos estos parámetros se mantendrán a lo largo de toda la carretera.

Pero antes de hablar de las clases de carreteras, una referencia a una de las suciedades más comunes y peligrosas: Las manchas de aceite o de gasoil. Éstas constituyen un verdadero enigma yendo encima de la moto, porque pueden estar secas o por el contrario ser recientes y no distinguirse con claridad, con seguridad. La reciente brilla más, sí, pero quién se atreve a tumbar abiertamente cuando se pasa por primera vez sobre una mancha que parece seca. En cualquier caso, lo razonable parece intentar evitarla, si se puede, y si está en una curva y no se puede, cruzarla con cuidado levantando la moto.


Clases de carreteras. Estableceremos tres tipos según la orografía del terreno.


Carreteras de montaña:

Qué duda cabe de que las carreteras de montaña son, en general, las preferidas por los moteros. En ellas siempre circularemos con la ladera o la pared de roca a un lado y con la pendiente o el abismo al otro. Como ejemplo y para situar las referencias, diremos que vamos a circular con la pared o el corte del terreno a la derecha y con el vacío a la izquierda. Yendo en este sentido las curvas ciegas serán siempre a derechas y las de suficiente visibilidad a la izquierda.

Un primer dato, que va a hacer el trazado más pronunciado y agudo o más suave y abierto, es la inclinación de la ladera de la montaña que recorre. Si al comenzar la carretera nos acompaña por la derecha una pared de roca cortada y por la izquierda una serie discontinua de mojones de piedra que tratan de impedir nuestra caída a un vacío oculto tras ellos, debemos prepararnos para abordar una de las carreteras más tortuosas que podamos encontrar, salpicada continuamente de curvas cerradas, y a menudo muy cerradas. En estas rutas la señalización suele ser escasa, por tanto, estaremos muy atentos a la aparición de una señal de curva peligrosa porque será verdaderamente complicada, y si encontramos alguna acompañada de un límite de velocidad, mucho más aún. Ojo a las curvas ciegas –como hemos dicho, de derechas en este caso-, incluso aunque conozcamos el trazado, porque podemos encontrar, por ejemplo, residuos arenosos de algún torrente, o el propio torrente, si ha llovido hace poco. Si esa franja de arena no es muy ancha -20 ó 25 cm-, no hay que asustarse, y no vale la pena levantar la moto y abrir la trayectoria hacia el carril contrario, es preferible aguantar pisando la estribera izquierda porque la sacudida de la máquina, si es que se produce, será controlable. Si la franja es más ancha –medio metro o más-, nos encontraremos ante una auténtica trampa que nos obligará, para evitar la caída, a levantar la moto; frenaremos entonces a fondo durante la distancia que nos quede hasta justo un centímetro antes de pisar la arena. En este caso, si veníamos muy rápido, nos la tendremos que jugar entrando en el carril contrario sin saber si se aproxima otro vehículo por él. No quedará otro remedio. Si la franja es de agua, actuamos de forma idéntica si es estrecha, con más confianza incluso; y si es ancha, de manera semejante, levantaremos la moto aunque no sea tan grave, porque esos cambios bruscos de temperatura, de seco a mojado, no sientan nada bien a los neumáticos.

En las curvas a izquierdas es muy probable que dé la sombra. Pueden aparecer entonces dos elementos. Uno, que el suelo esté húmedo manteniendo el rocío en la umbría. Debemos de agudizar en este caso la vista porque la oscuridad de la sombra puede enmascarar esa humedad haciéndola inadvertida. Y dos, una atención especial, una alerta máxima, a cuando haga mucho frío y esa sombra no haya dejado que diera el sol en el asfalto en toda la mañana; ojo porque puede guardar una peligrosa película de hielo. Desconfiad de los asfaltos que cambien el tono en esas sombras, en la mayoría de los casos no tienen hielo, pero más vale pasar prudentemente sobre ellos porque es muy difícil distinguirlo sólo con la vista.
Atención a los mojones de piedra, en este caso cuando nos queden a la derecha, porque al inclinarnos y ceñirnos a ellos pueden, aunque parezca inverosímil, presionarnos la maneta de freno, sobre todo en las más deportivas, que la llevan muy baja. No hace falta comentar las consecuencias.

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Última edición por Admin el Mar Abr 28, 2009 3:38 am, editado 4 veces
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MensajeTema: CONDUCCIÓN POR CARRETERAS DESCONOCIDAS - 2ª PARTE   Sáb Abr 11, 2009 4:08 am

Carreteras intermedias:

Éstas carreteras son las que cruzan terrenos de suave irregularidad, con desniveles poco pronunciados entre los que se intercalan tramos llanos cortos. En ellas encontraremos curvas rápidas pero angulosas, con forma de codo abierto, y serán las ondulaciones del terreno las que dibujen el trazado y nos anticipen la dirección de esas curvas: veremos aproximarse montículos y pequeñas colinas que la carretera bordeará forzosamente, y según la colocación de ese obstáculo en nuestro frente, podremos adivinar hacia dónde y de qué manera trazarán las próximas dos o tres curvas.

El elemento más común en este tipo de recorridos es el cambio de rasante: un tipo de paso ancestralmente peligroso que se ha cobrado un gran número de víctimas a lo largo de los años. Aparte de la señalización, ¿qué puede predecir el rumbo del trazado al otro lado de un cambio de rasante? Pues, vagamente, la disposición de los árboles, los cortes del terreno, si los hay, y sobre todo la línea aérea telefónica.
El primero de estos indicios, los árboles -existen cada vez menos acotando nuestras carreteras por pura seguridad-, nos pueden indicar más bien por dónde NO va a transcurrir la ruta, y nos presentarán una franja más o menos amplia hacia la que apuntar nuestra rueda delantera. Tampoco son frecuentes los cortes del terreno viajando por este tipo de carreteras; sin embargo, si encontrásemos alguno, nos será de mucha ayuda porque marcará con bastante exactitud el camino que seguiremos a la bajada del cambio de rasante. Por último, sí es habitual que la línea telefónica aérea discurra paralelamente a estas carreteras, generalmente a unos 15 o 20 metros de ella. Es una buena referencia porque los 4 o 5 metros que se la eleva sobre el suelo se harán suficientemente visibles desde el otro lado de la mayoría de estas rampas. Se reconoce fácilmente por sus postes simples, sin arbolado, como el que tienen los del suministro eléctrico, y por el considerable grosor de su único cable. Antes de nada debemos tener presente que el tendido telefónico nunca cruza por encima la calzada. Bien, ahora para la explicación, pongamos que nos sigue por la derecha: si vemos delante de nosotros que la línea y los postes viran hacia la izquierda, querrá decir que la carretera también lo hará manteniendo esa distancia paralela de más de una decena de metros. Sin embargo, no podemos seguirlo ciegamente si deriva a la derecha, porque muchas veces se aparta de la ruta asfaltada para salvar alguna depresión del terreno o cualquier otro obstáculo que no vemos. Por tanto, no conviene fiarse demasiado cuando el tendido telefónico vira hacia el mismo lado que nos acompaña.
Por otra parte, debemos abordar los cambios de rasante por una línea imaginaria situada sobre el tercio derecho de nuestro carril; es decir: como a un metro y medio de la línea blanca que nos separa del arcén. De esta forma damos un margen al posible desalmado que venga en sentido contrario invadiendo nuestro carril y también, por la derecha, a la repentina puesta en escena de un tractor, con sus amenazantes vertederas incluidas. Tened en cuenta que por algo este tipo de vehículos son los de mayor siniestralidad, a pesar de los escasos kilómetros que circulan por carretera.


Carreteras completamente llanas:

Transcurren por tierras como Los Monegros, La Mancha o los otros extensos campos de las dos castillas y de Andalucía. Tienen pocos cambios de rasante y si los hay, son suaves y predecibles. Las curvas en estos trazados son prácticamente anecdóticas, pero ojo con ellas porque casi siempre aparecen inesperadamente. Si la curva está señalizada, debemos de tomar muy en serio esa señal por dos razones: porque nos cogerá aletargados después de tanta recta y porque tendremos dificultades para ver bien su trazado debido a la perspectiva plana que nos ofrece el terreno. Circulando siempre por la vastedad de estos campos, con un horizonte recto como el del mar en calma, puede asaltarnos repentinamente una curva inverosímil y sin señalizar –bien porque no se molestaron en hacerlo en su día o bien porque la señal ha caído con la fuerza del último temporal-. ¿Qué nos puede delatar la existencia de una de estas curvas impredecibles, fruto con toda seguridad de algún litigio de terrenos? Pues de nuevo la línea telefónica y, también, el cereal-frecuentemente cultivado en estas tierras- que, cuando está crecido, nos puede dejar ver en medio de su espesura el claro por el que transcurre la carretera.

Fuente: Portalmotos.com - Autor: Moriwoki.

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